No hay una mejor época para pensar en el panorama general de la vida que en la temporada de Rosh Hashaná . Dios creó el mundo con un gran potencial y solo la creación de los seres humanos en el sexto día permitió que ese potencial se realizara. Un midrash en Jullin 60b, nos revela que mientras la tierra produjo pastos al tercer día de la creación, éstos crecieron bajo tierra, incapaces de brotar sobre la superficie del suelo hasta que las necesidades y la voluntad del ser humano de orar por la lluvia hicieron que la vegetación floreciera. Toda la creación permaneció en estado de mero potencial, hasta que Adán fue creado y desarrolló una relación con el Creador.
Y así, llevamos ese legado ahora mismo, miles de años después. Tenemos la responsabilidad de hacer surgir el potencial en nuestro mundo. Desde el objeto material más mundano hasta un alma divinamente creada que tenemos la bendición de cuidar, tenemos la tarea de desarrollar el potencial de cada uno en su forma más completa.
En la crianza de los hijos, la energía de esta temporada es particularmente oportuna para la introspección, el rejuvenecimiento y la imaginación de cómo será el año que viene. Comenzando de foja cero, este es un momento para pensar profundamente sobre tu papel en la educación de tu futura generación y cómo tus talentos pueden empoderarte en esta obra sagrada. Si bien la tecnología abunda, como debería, no subestimes tus cualidades humanas y únicas que pueden construir una base duradera para tu hijo pequeño o adolescente, llevándolos por la vida con una alta autoestima judía. Imagínate despertar cada mañana con la claridad de que cada día es una oportunidad para fomentar la positividad sobre la identidad judía. Intenta involucrar tu imaginación para practicar pequeños actos de bondad o maravillarte con el universo, cosas que generan mayor sensibilidad en un ser humano. ¿Cómo puedes imaginar formas de empoderar a tus hijos para que salgan de tu hogar equipados con los cimientos del judaísmo basados en valores requeridos para construir una próxima generación lo más fuerte posible?
La imaginación es algo que a menudo asociamos con los niños, pero el trabajo sagrado de la crianza de los hijos se realiza de mejor forma al involucrar la “imaginación santa”. Al principio puede parecer una exageración porque como adultos, no estamos acostumbrados a la idea de imaginar. Pero una vez que practicas y te involucras en este tipo de imaginación, la claridad llega. No hay mejor lugar para eliminar las manchas de nuestro campo visual y ver las prioridades con claridad. Podemos imaginar la construcción de un ser humano basado en valores, mitzvot y tradiciones entregadas por Dios. Este es el grito de guerra de un padre judío. Haz de este año nuevo uno en el que aproveches tus talentos exclusivamente humanos, indispensables y esenciales para el trabajo sagrado de la crianza judía y produzcas el mayor potencial en tus retoños que están a la espera de brotar llenos de vitalidad.